El Museo de Bellas Artes de Bilbao inauguró una exposición con “la otra mirada impresionista”. Setenta obras con la paleta femenina de Cassat, Morisot, Bracquemond y Gonzalès, rescatando la contribución individual de estas cuatros pintoras al proceso de innovación técnica y estilística emprendida por el impresionismo. Ejerció de guía nuestra asociada Teresa Alvarez.

La exposición presenta la personalidad artística de las pintoras  cuya actividad estuvo vinculada al Grupo Impresionista. Su visión del mundo femenino y su entorno nos ofrece la oportunidad de valorar su protagonismo y la influencia de su mirada entre los principales artistas de ese movimiento.

Dentro del llamado movimiento impresionista la presencia de las mujeres fue casi ignorada por los críticos de arte y no del todo considerada por el resto del grupo. Pero sería injusto dejar de lado la presencia de talentos como Berthe Morisot, Mary Cassat, Marie Bracquemond y Eva Gonzales.

Sólo hace pocos años sus trabajos fueron objeto de análisis y reconocimiento por parte de la crítica especializada. Tuvo que transcurrir más de medio siglo para que el talento femenino sea colocado en un plano de igualdad con respecto a sus pares.

El orden patriarcal fue una premisa en la historia del arte. Hubo cientos de mujeres que realizaron obras importantes pero se morían en la sombra del anonimato impuesto por la diferencia sexual.

Encorsetadas en el “estereotipo femenino”, su ámbito fue el doméstico, el retrato amable, el marco hogareño, la pasividad, sinónimo de la feminidad, delicada y sutil.

Sin embargo el transcurso del tiempo ha ido rescatando su obra. Son varias ya las exposiciones que a través de la mano de investigadoras y curadoras han interesado a museos y galerías del mundo entero para dar a conocer estos trabajos que en nada desmerecen a la par de los considerados grandes maestros.